Desde la Cámara Empresaria Hotelera y Gastronómica de Villa Gesell consideramos importante señalar que el tratamiento del Presupuesto Municipal ha sido postergado hasta el mes de marzo. En consecuencia, durante esta etapa el Municipio deberá funcionar con un esquema transitorio o de adecuaciones parciales.
Entendemos que estos procesos forman parte del debate institucional propio del Concejo Deliberante. Sin embargo, creemos que contar con un presupuesto definido en tiempo y forma resulta fundamental para brindar previsibilidad, ordenar prioridades y permitir la planificación tanto del Estado como de vecinos, trabajadores y del sector productivo local.
Desde nuestra Cámara entendemos que el Municipio necesita contar con un presupuesto sólido que le permita garantizar servicios esenciales, sostener el funcionamiento del Estado local y cumplir con sus obligaciones, entre ellas el salario de los trabajadores municipales y la atención de áreas sensibles como salud, seguridad, infraestructura y mantenimiento urbano.
El financiamiento del Estado es necesario. Pero también lo es que ese financiamiento sea justo, equilibrado y acorde a la realidad económica de vecinos, comerciantes, trabajadores y contribuyentes en general.
Más que centrarnos en diferencias coyunturales, este año debería ser el punto de partida para dejar de trabajar siempre sobre la urgencia, dejar de discutir sólo aumentos o recortes y comenzar a planificar con una mirada de mediano y largo plazo, construyendo reglas claras y previsibles que den estabilidad a toda la comunidad.
Nuestra ciudad enfrenta un problema estructural, no solamente financiero. Y los problemas estructurales no se resuelven con medidas aisladas, sino con acuerdos
amplios y sostenidos en el tiempo.
Creemos que ha llegado el momento de dejar de lado divisiones partidarias y sectoriales. Durante años, las discusiones políticas, las diferencias entre espacios y también ciertas mezquindades propias de todos los sectores —incluida la dirigencia empresaria y las instituciones intermedias— nos han llevado a este punto. No es un problema de unos u otros: es un desafío común. Por eso también nos corresponde asumir colectivamente la responsabilidad de construir soluciones.
En este marco, entendemos que la discusión no debe limitarse únicamente a cuánto se aumenta o cuánto se reduce. El verdadero desafío es cómo se financia mejor el Municipio sin asfixiar siempre a los mismos contribuyentes.
Para ello creemos necesario ampliar la base de aportantes, reducir la informalidad económica, incorporar actividades hoy no registradas al sistema formal, mejorar la
eficiencia de cobro y generar nuevas fuentes genuinas de financiamiento. Formalizar la actividad no sólo incrementaría la recaudación, sino que permitiría mayor equidad entre sectores, competencia leal, más empleo registrado y una carga más distribuida para todos. No se trata de subir las tasas, sino de repartir mejor el esfuerzo.
Al mismo tiempo, consideramos importante continuar avanzando en una gestión cada vez más eficiente de los recursos públicos, priorizando inversiones, optimizando procesos y orientando cada partida a resultados concretos para la comunidad. Así como el sector privado administra con responsabilidad y previsión para sostener su actividad, el Estado local también puede fortalecer sus mecanismos de planificación y uso eficiente de los fondos, con el objetivo de brindar mejores servicios sin trasladar mayores cargas a los contribuyentes.
Asimismo, debemos abordar otro aspecto estructural de nuestra economía local: la fuerte dependencia de una temporada muy corta. Hoy la ciudad trabaja apenas dos meses y medio en temporada alta, períodos que además, año tras año, dejan a los comercios, emprendimientos y prestadores turísticos con márgenes de rentabilidad cada vez menores. Con una actividad tan concentrada y ajustada, resulta complejo sostener durante todo el año el empleo, la inversión privada y también un Estado que debe funcionar los 365 días.
Generar movimiento económico durante todo el año implica más trabajo, más consumo local, mayor formalidad, más estabilidad para las empresas y, al mismo timepo, más recaudación genuina para el Municipio sin necesidad de incrementar la presión tributaria.
A esto se suma una realidad propia de Villa Gesell que no siempre se refleja en los
recursos disponibles: mientras el Municipio planifica y financia su estructura de servicios, infraestructura, salud, seguridad, limpieza y mantenimiento para una población estable cercana a los 45.000 habitantes, durante la temporada estival esa demanda se multiplica varias veces, superando ampliamente los 300.000 visitantes. Esta afluencia turística, que es positiva y constituye el motor de nuestra economía local, genera sin embargo una presión extraordinaria sobre el espacio público y sobre servicios esenciales que deben reforzarse en personal, equipamiento y costos operativos. Esa mayor utilización de la ciudad no siempre encuentra un correlato directo en los ingresos municipales. Por ello, entendemos necesario analizar y desarrollar mecanismos modernos, equitativos y específicos de financiamiento vinculados a la actividad turística —asociados al consumo, a eventos, a prestaciones o a servicios temporales— que permitan que quienes disfrutan de la ciudad durante su estadía también colaboren, de manera indirecta y proporcional, con su sostenimiento. De este modo se protege al vecino permanente, se evita aumentar la presión tributaria local y se generan recursos genuinos para mejorar la calidad de los
servicios que utilizan tanto residentes como visitantes.
Por eso entendemos que es fundamental impulsar acciones concretas de corto y mediano plazo que diversifiquen la oferta turística y productiva: eventos, turismo de bienestar, propuestas deportivas, culturales, gastronómicas y de reuniones, entre otras iniciativas que pueden desarrollarse con planificación, articulación público-privada y consensos básicos. Extender la actividad en temporada baja no sólo fortalece al sector privado, sino también a las finanzas municipales y a la sustentabilidad general de la ciudad.
Como Cámara no somos un espacio político-partidario. No nos corresponde interpelar decisiones de gestión, pero sí tenemos la responsabilidad de aportar la mirada del sector productivo y colaborar con propuestas que contribuyan al desarrollo local.
La elaboración del presupuesto es facultad del Departamento Ejecutivo. Su tratamiento, aprobación y posterior control, a través de la rendición de cuentas, corresponden al Honorable Concejo Deliberante. Desde nuestro lugar, buscamos contribuir al diálogo, facilitar consensos y sumar herramientas técnicas que permitan mejorar la planificación. El saneamiento de las finanzas municipales no será inmediato ni dependerá de una sola gestión. Será un proceso gradual que requiere responsabilidad, diálogo, previsibilidad y continuidad en el tiempo.
Desde la Cámara reafirmamos nuestra voluntad de trabajar junto a todos los sectores por una ciudad más activa, equitativa y sostenible durante todo el año, convencidos de que el desafío es común y que la solución también debe construirse de manera conjunta.
Firman: Carlos Corda (presidente) y Sergio Beati (Vicepresidente)





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